Adobar: Consiste en dejar un tiempo los alimentos en una mezcla de aceite de oliva, vinagre, cebolla, ajo y especias. Es frecuente encontrar pescados adobados.

Aliñar: Para ensaladas o recetas en crudo.

Asar: Se cocinan los alimentos a alta temperaturas untados de aceite de oliva. Generalmente carnes.

Confitar: Se cuece el alimento lenta y prolongadamente, a baja temperatura. Con este proceso se consigue una textura más suave y gelatinosa en el alimento, aunque este pierde su auténtico sabor. Suele emplearse para pescados como bacalao, salmón o atún, aves como la oca o el pato, carnes como el cochinillo o el lechón, verduras o foie gras.

Conservar: Mantener alimentos en aceite de oliva es útil para prolongar el ciclo de vida de los mismos, es necesario que estos alimentos estén frescos y en perfectas condiciones cuando se sumergen en aceite de oliva. Se emplea esta técnica para quesos, escabeche, bonito o pulpo.

Emulsionar: Es una técnica que se utiliza para combinar dos líquidos que normalmente no combinan con facilidad para crear un elemento nuevo con una textura diferente, para ello se necesita el aceite de oliva, que es el principal elemento emulsionante. Ejemplos de platos o ingredientes en los que se emplea esta técnica son la mayonesa o el gazpacho.

Freír: Es muy recomendable para freír, ya que aguanta sin descomponerse hasta 190º, la temperatura que se alcanza en la fritura. Al ser el aceite de oliva el menos impregna el alimento el valor calórica aumenta menos.

Rehogar: Sazonar un alimento a fuego lento. Puedes rehogar verduras, cebollas o setas

Saltear: Puedes cocer y dorar en poco tiempo con una pequeña cantidad de aceite de oliva. No le resta sabor a los alimentos. Puedes saltear verduras, por ejemplo.