Aunque son frecuentemente demonizadas y señaladas como culpables de muchos "males" nutricionales, lo cierto es que las grasas desempeñan un papel fundamental en el organismo humano, al igual que lo hacen los carbohidratos, las proteínas, las vitaminas o los minerales. Tal y como señalan los nutricionistas, no existen alimentos buenos ni malos, sino dietas equilibradas. Por eso, vamos a conocer un poco mejor el papel de los lípidos en el correcto funcionamiento del organismo.


Las grasas proporcionan al organismo energía. De hecho, constituyen la reserva energética más importante, tanto en humanos como en animales. Permiten que el cuerpo las use de manera inmediata, pero también actúan como "almacén" para ser utilizadas en el momento que el organismo las necesita. Y no sólo eso. También llevan a cabo funciones importantísimas dentro de un correcto desarrollo. Por ejemplo, las grasas forman parte de la estructura de las membranas celulares y transportan las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) hasta las células. Además de mantener la salud de la piel, el cuerpo necesita acumular cierta cantidad de grasa para proteger al cuerpo y a los órganos internos, aislándolo frente a agresiones externas, como caídas o cambios de temperatura. Por último, combinadas con otros nutrientes, las grasas proporcionan textura a los alimentos, lo que incrementa su palatabilidad.